Antes de que la iluminación artificial se generalizara, algunos europeos seguían un patrón de sueño dividido: se acostaban después del anochecer, dormían de tres a cuatro horas, se despertaban durante un tiempo y luego volvían a la cama hasta la mañana. Los documentos históricos describen este tipo de descanso segmentado, aunque no era una rutina uniforme en toda la sociedad.

El historiador A. Roger Ekirch ha estudiado esta práctica, también conocida como sueño bifásico o segmentado. En un ensayo de 2001, sostuvo que dormir en dos fases era común en Europa occidental antes de la industrialización. El intervalo entre los dos periodos de sueño podía durar alrededor de una hora, pero los horarios variaban según la estación, las circunstancias sociales y económicas de cada persona y su trabajo diario.

Las personas no necesariamente pasaban el intervalo de vigilia esperando volver a dormirse. Los relatos examinados por Ekirch describen la oración, la conversación con familiares o vecinos, pequeñas tareas domésticas, la reflexión en silencio y los encuentros íntimos.

El acceso limitado a la luz condicionaba la vida cotidiana. Había velas y lámparas de aceite, pero su uso estaba restringido por el costo y la disponibilidad del combustible, mientras que las noches de invierno podían ser especialmente largas en las zonas rurales. Las responsabilidades del hogar —como cuidar de los niños o del ganado y mantener el fuego— también podían interrumpir el sueño o alterar los horarios de las personas.

Un experimento de 1992 del psiquiatra Thomas Wehr descubrió que, cuando los voluntarios estaban expuestos a menos horas de luz diurna, tendían a dormir más tiempo y, en muchos casos, dividían el sueño en dos periodos separados por una a tres horas de vigilia. Los resultados mostraron que el sueño dividido puede darse cuando la oscuridad se prolonga, pero no demostraron que sea más beneficioso, natural para todo el mundo ni universal en términos históricos.

La interpretación histórica sigue siendo objeto de debate. En una revisión de 2023 publicada en Medical History, Niall Boyce cuestionó que expresiones como «primer sueño» y «segundo sueño» en textos antiguos se refirieran necesariamente a dos periodos separados por un intervalo prolongado de vigilia, y planteó que podían tener otros significados.

Fuentes: elDiario.es.