Un grupo de comerciantes de Francia afirma que se solidariza con el movimiento popular en curso y con las reivindicaciones planteadas por estudiantes y trabajadores. En un artículo de opinión, los comerciantes también describen las dificultades que afrontan los negocios afectados por actos vandálicos y el impacto de las manifestaciones en las ventas.

Los comerciantes afirman que algunos de sus colegas han sufrido saqueos y daños en sus locales, lo que los ha dejado en circunstancias personales extremadamente difíciles. Advierten que muchas empresas independientes ya tienen una situación financiera frágil debido a la presión de la competencia en línea, la reducción del poder adquisitivo, los efectos de la Pandemia de COVID-19 y el aumento del costo de las materias primas.

Señalan que las manifestaciones están afectando aún más la facturación, justo cuando los comercios entran en el período crucial previo a las fiestas de fin de año. Sin una respuesta política firme a las reivindicaciones de los estudiantes y, pronto, de los trabajadores, creen que el movimiento podría continuar y que algunos negocios quizá no logren recuperarse.

Al mismo tiempo, los autores rechazan las restricciones a las libertades fundamentales en nombre de la protección de los negocios. Sostienen que el Estado debe garantizar la seguridad y permitir que las manifestaciones se desarrollen de forma segura, sin restricciones arbitrarias. Añaden que su compromiso con la democracia es más importante para ellos que el apego a sus comercios.

Los comerciantes afirman que se identifican con muchas de las preocupaciones de los manifestantes, entre ellas el aumento del costo de vida y lo que describen como injusticia fiscal. Dicen que el encarecimiento de la vida les afecta tanto en lo personal como a través de los clientes que reducen sus compras, y reclaman la posibilidad de trabajar con dignidad mientras contribuyen con la parte que les corresponde a los esfuerzos colectivos.

Fuentes: Le Monde Politique.