Las reformas de Emmanuel Macron están siendo cada vez más modificadas o revertidas, mientras que su bloque político ha hecho poco por defenderlas públicamente, según una columna de Françoise Fressoz en Le Monde. El artículo señala que no haber construido una nueva fuerza política duradera fue un error importante: sostiene que el proyecto de Macron se trató como si solo él pudiera llevarlo adelante.
Entre los cambios mencionados figuran la sustitución prevista de Parcoursup para 2028 y nuevos ajustes a la reforma del bachillerato introducida en 2019 por el entonces ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer. La columna también señala la suspensión de la reforma de las pensiones en 2026 y un retroceso parcial en la política de oferta, incluida una sobretasa sobre los beneficios de las grandes empresas introducida en 2025.
Fressoz describe el creciente aislamiento de Macron y de las personas que participaron en sus primeras campañas políticas. Contrasta esa situación con las esperanzas que despertó en 2017, cuando el programa de Macron presentó una visión coherente: dar a los ciudadanos más control sobre su futuro cuestionando los intereses arraigados, flexibilizando el mercado laboral, ampliando los programas de aprendizaje y la formación continua, y permitiendo que las personas eligieran cuándo jubilarse.
El artículo afirma que la política económica que sustentaba esa agenda pretendía fomentar el crecimiento y la asunción de riesgos dentro de un marco de libre competencia europea. Pero una sucesión de crisis debilitó la ambición original. La reforma de las pensiones se convirtió en un ejemplo especialmente claro: la promesa de elegir cuándo jubilarse dio paso a la obligación de trabajar durante más tiempo, cuando el Gobierno se enfrentó a los límites impuestos por la necesidad de hacer frente a los déficits.
Fuentes: Le Monde Politique.