El presidente del Partido de los Trabajadores de Brasil, Edinho Silva, está impulsando una ruptura con una facción apodada internamente el «PT centrão», con el respaldo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. La disputa podría llevar a la expulsión de miembros que los dirigentes del partido consideran alejados del llamado de Lula a la renovación y a quienes acusan de no haber apoyado adecuadamente su campaña presidencial.
En una reunión de la Dirección Nacional del PT el jueves, Silva propuso que los dirigentes del partido que habían permanecido inactivos durante las elecciones se marcharan voluntariamente. Mencionó a miembros que presuntamente se tomaron vacaciones durante la segunda vuelta, cuando Lula intentaba remontar una importante desventaja frente al senador Flávio Bolsonaro. En sus palabras de cierre, Silva describió la alternativa como un «divorcio contencioso», expresión que los participantes de la reunión entendieron como una expulsión.
Silva dijo que recientemente había hablado con Lula sobre el futuro del partido. Sostuvo que el PT debía ser un proyecto colectivo, en lugar de un vehículo para el ascenso personal, y pidió la formación de una nueva mayoría dentro del partido. Los participantes interpretaron sus palabras como una señal de que Lula le había encomendado enfrentarse a los adversarios internos, y vieron al alcalde de Maricá, Washington Quaquá, como uno de los primeros objetivos.
Quaquá, quien también es vicepresidente del PT, rechazó la versión de Silva y dijo que había dirigido la campaña de Lula en Río de Janeiro. Afirmó que su hijo, Diego Zeidan, quien encabeza el PT en Río, había viajado a Bahía después de la primera vuelta porque un médico le aconsejó tomarse cuatro días de descanso tras un aumento de la presión arterial. Quaquá llamó a Silva mentiroso y chismoso incompetente, y dijo que Silva tenía miedo de competir con él por el control del partido. También sostuvo que quien debía abandonar el PT era Silva, no él.
Quaquá ya ha sido objeto de pedidos de expulsión por posturas controvertidas, entre ellas su defensa de Domingos Brazão, señalado como presunto autor intelectual del asesinato de Marielle Franco, y su apoyo a una operación policial en Río que dejó 120 muertos. Esas solicitudes no han avanzado en la comisión de ética del partido. Quaquá no asistió a la reunión de la dirección del jueves y dijo que ese no era el foro adecuado para evaluar la campaña de Lula.
La disputa también tiene que ver con los materiales de campaña. En septiembre, Silva exigió que los candidatos del PT al poder legislativo incluyeran en sus materiales de campaña a Lula y a los candidatos mayoritarios respaldados por el partido. Amenazó con pedir la devolución de los fondos electorales si los miembros desobedecían la directiva. Según los informes citados en la noticia, Lula ha conservado folletos de campaña que omitían su nombre y quiere que los responsables rindan cuentas.
Lula ha dicho que el PT debe responder a los mensajes de los votantes y mantenerse alineado con sus propuestas de campaña, entre ellas reducir el papel de las partidas presupuestarias asignadas por los parlamentarios en el presupuesto federal. A los miembros del partido que se han adaptado a las prácticas parlamentarias asociadas con esas partidas se los ha apodado el «PT centrão».
Las expulsiones podrían reabrir las divisiones dentro de Construindo um Novo Brasil (CNB), la facción más grande del PT, que incluye tanto a Silva como a sus adversarios. Ambos grupos respaldaron a Silva en la contienda por la presidencia del partido tras un acuerdo negociado por Lula, y Quaquá estuvo entre quienes lo apoyaron.
Fuentes: Folha Poder.