El Nordeste de Brasil aportó 24,45 millones de votos al presidente Lula en la segunda vuelta, frente a los 10,8 millones de Flávio Bolsonaro. Tras una primera vuelta más reñida, Lula amplió su ventaja sobre Bolsonaro en 1.771 de los 1.794 municipios de la región, lo que subraya la continua fortaleza electoral de la izquierda allí.

Tres figuras destacadas de la región —el gobernador de Piauí, Rafael Fonteles, y los exgobernadores de Ceará y Bahía, Camilo Santana y Rui Costa— ayudaron a reforzar la campaña de Lula en la segunda vuelta. Ahora buscan una mayor influencia nacional mientras se conforma el nuevo gobierno y los líderes políticos empiezan a mirar más allá del último mandato presidencial de Lula. La gobernadora de Rio Grande do Norte, Fátima Bezerra, también salió fortalecida y se la considera para un cargo ministerial.

Sin embargo, el resultado regional coexiste con un panorama político más fragmentado. Por primera vez desde 2006, los partidos de izquierda no tendrán la mayoría de las gobernaciones del Nordeste. El PT ganó en Bahía, Ceará, Piauí y Rio Grande do Norte, mientras que el PSB, que había elegido a dos gobernadores cuatro años atrás, no obtuvo ninguna gobernación. El PSD se impuso en Pernambuco, Maranhão y Sergipe; el PSDB, en Alagoas; y el PP, en Paraíba.

Varios gobernadores electos mantuvieron una postura neutral en la contienda presidencial, entre ellos Raquel Lyra, en Pernambuco; Eduardo Braide, en Maranhão; y JHC, en Alagoas. Mientras tanto, candidatos de derecha obtuvieron escaños en el Senado en Maranhão y Alagoas, y la delegación parlamentaria de tendencia derechista de la región se inclinó hacia legisladores más explícitos en lo ideológico.

Las prioridades de los votantes también reflejan las tensiones entre el apoyo a Lula y las preocupaciones por cuestiones como la seguridad pública, la inflación y el precio de los alimentos. El artículo describe a Jairo dos Santos, un camionero de Rio Grande do Norte que había votado por Jair Bolsonaro en 2018 y 2022 debido a sus preocupaciones por la seguridad, pero que antes de las elecciones dijo que no apoyaría a Flávio Bolsonaro y que esperaba votar por Lula. Edielza Santos, comerciante de una zona rural de Pernambuco que reconocía la importancia de los programas sociales y las obras públicas del pasado, dijo que las preocupaciones económicas habían cambiado su forma de ver la política y que Lula ya no era el mismo líder de antes.

Flávio Bolsonaro terminó la primera vuelta dos puntos porcentuales por delante de Lula en el Nordeste y redujo la ventaja de Lula, en comparación con el desempeño de Jair Bolsonaro en 2022, en el 98 % de los municipios de la región. El mejor resultado de Lula en la segunda vuelta llegó tras una nueva movilización, que le dio aproximadamente tres millones de votos más en la región que en la primera vuelta.

El próximo desafío para los líderes políticos de la región es convertir esa fortaleza electoral en influencia nacional, al tiempo que mantienen el apoyo de los votantes y renuevan sus filas. Camilo Santana podría obtener una ventaja temprana si se confirma su nombramiento como jefe de Gabinete del gobierno de Lula. Se está considerando a Fonteles para el Ministerio de Hacienda, un nombramiento que le exigiría renunciar a la gobernación. Se espera que Rui Costa permanezca en el Senado, donde Lula necesitará aliados experimentados frente a una mayoría de derecha.

Fuentes: Folha Poder.