Susan Collins perdió su candidatura a un sexto mandato en el Senado frente al demócrata Troy Jackson, poniendo fin a una trayectoria política marcada por su capacidad para ganar en Maine mientras otros republicanos tenían dificultades. Collins, quien presidía el Comité de Asignaciones del Senado y llevaba tres décadas en el cargo, dijo que la oposición a Donald Trump resultó decisiva en la contienda.
Durante una parada de campaña en el condado de York, una mujer que le dijo a Collins que siempre la había apoyado le comunicó que esta vez no votaría por ella. Collins recordó que la votante quería enviarle un mensaje a Trump. En una entrevista al día siguiente de las elecciones, Collins describió su derrota como parte de un «tsunami Trump» que arrasó con los republicanos en ejercicio.
Collins se había forjado una reputación como centrista de Nueva Inglaterra, conocida por su atención a los electores y por conseguir fondos federales para Maine. Ganó en el estado en 2008, cuando Barack Obama también se impuso allí, y logró mantenerse en el cargo en 2020 pese a que las encuestas la situaban por detrás de un legislador estatal con abundantes fondos.
Fuentes: The New York Times Politics.
