La victoria de los demócratas en las elecciones de mitad de mandato plantea interrogantes sobre el rumbo de la economía estadounidense, pero es poco probable que dé lugar a una reversión generalizada de las políticas fiscales, regulatorias o comerciales del presidente Donald Trump. Trump conserva sus poderes ejecutivos y la capacidad de vetar leyes, lo que limita hasta dónde puede cambiar de rumbo el Congreso, según los economistas citados en el artículo.

Sin embargo, el resultado podría aumentar la presión política para reducir algunos aranceles, a medida que se presta más atención a los costos para los consumidores estadounidenses. Los republicanos perdieron apoyo en estados con importantes vínculos comerciales con Canadá, mientras que fracasó el intento de Trump de ayudar a la senadora republicana Susan Collins a lograr la reelección en Maine mediante una reducción de los aranceles. Se considera que los gravámenes al aluminio son particularmente perjudiciales para la industria estadounidense.

También existe la posibilidad de que el Gobierno adopte una postura más dura. El Gobierno estadounidense ha estado investigando a más de una docena de países por presuntas violaciones de los derechos laborales y por el exceso de producción en sectores como el químico y el automotor. Al tener menos necesidad de dar prioridad a la inflación después de las elecciones, Trump podría intensificar su política arancelaria, señala el artículo.

Los economistas esperan que Trump tenga un margen de maniobra limitado en materia comercial y respecto a China, pero no prevén un cambio radical de rumbo. El artículo señala que existe un amplio escepticismo bipartidista hacia el libre comercio: el expresidente demócrata Joe Biden mantuvo muchos de los aranceles impuestos durante el primer mandato de Trump. Los demócratas podrían buscar una cooperación más estrecha con sus aliados europeos y asiáticos para contrarrestar a China, aunque no está claro si lograrán persuadir a Trump de seguir ese enfoque.

También es poco probable que las elecciones resuelvan el déficit presupuestario de Estados Unidos. Ambos partidos se han mostrado reacios a proponer medidas para frenar el endeudamiento público, y los planes de gasto respaldados por los demócratas podrían elevar aún más los déficits si obtienen suficiente apoyo.

Los inversores también afrontan una posible incertidumbre fiscal antes de que el nuevo Congreso asuma sus funciones el 3 de enero. La financiación del Gobierno federal está prevista que venza el 11 de diciembre, mientras Trump busca un aumento de casi el 60 % en el gasto de defensa. El límite de la deuda podría volver a ser un problema hacia mediados del próximo año, lo que plantea la posibilidad de un enfrentamiento presupuestario, un cierre del Gobierno o una crisis de deuda.

Los avances demócratas también podrían afectar la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial. En algunos lugares se ha detenido la construcción de nuevos centros de datos, y en varios estados, incluido Texas, ganaron candidatos que buscan frenar el crecimiento del sector. Podrían reconsiderarse las exenciones fiscales y los subsidios estatales para los centros de datos, mientras que los requisitos relativos a su consumo de energía y agua podrían volverse más estrictos.

Se prevé que los demócratas utilicen las investigaciones del Congreso como otra herramienta. Robert Garcia asumirá la presidencia de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes en enero. El artículo señala que ya está investigando un presunto acuerdo entre la exembajadora de Estados Unidos en Grecia Kimberly Guilfoyle y un donante republicano, y que ha solicitado información al director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, sobre las acusaciones de que la empresa suspendió cuentas críticas con Trump. Elon Musk también podría ser objeto de escrutinio por el uso de Starlink en Ucrania y su papel en el Departamento de Eficiencia Gubernamental y en el cierre de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

Otras posibles investigaciones podrían examinar las acusaciones de corrupción en la Casa Blanca y en la familia de Trump, así como las denuncias de que algunas empresas recibieron un trato favorable a cambio de favores. El artículo señala que las empresas vinculadas a los hijos de Trump han recibido un importante respaldo gubernamental. Garcia reaccionó a los resultados electorales en las redes sociales con las palabras: «Contrata a un abogado».

Trump también tendrá que llegar a acuerdos con los demócratas en el Senado para cubrir cargos gubernamentales y judiciales. El artículo señala que algunos miembros de su gabinete podrían marcharse tras la derrota electoral y que el mandato del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, se acerca a su fin.

Fuentes: FAZ.