El filósofo y novelista francés Tristan Garcia sostiene que los movimientos de protesta actuales no deberían considerarse una prueba de que existe una crisis de autoridad o del Estado. Hacerlo, afirma, corre el riesgo de ocultar las demandas de los manifestantes y de reinterpretar la oposición política como una sensación de impotencia.
Garcia, que imparte clases en la École des Beaux-Arts de París, ha publicado «L’autorité est un chantage» («La autoridad es una forma de chantaje»), donde describe la autoridad como una elección entre el caos y el respeto por el orden establecido. El libro examina maneras de superar ese enfoque, que, según afirma, puede limitar la capacidad de actuar de las personas y restar importancia política a la disidencia.
En la entrevista, Garcia responde a los resultados de encuestas mencionados en la pregunta: el 85 % de los franceses está de acuerdo en que la autoridad es «una noción que se está perdiendo», mientras que el 73 % quiere «un verdadero líder que restablezca el orden», según estudios de IFOP y OpinionWay.
Afirma que los debates sobre la autoridad suelen empezar con el pesar por su supuesto declive. Esa perspectiva, sostiene, presenta las ventajas individuales, como una mayor libertad y autonomía, como algo que se obtiene a costa del desorden psicológico y social, la pérdida de referentes o la desaparición de algo trascendente y superior a uno mismo.
Fuentes: Le Monde Politique.
