Danielle Brown, una mujer de 31 años de North Tyneside, experimentó una terrible experiencia médica después de ser enviada a casa desde un hospital mientras aún llevaba a su hijo no nacido, quien ya había fallecido. El incidente ocurrió después de que Brown, quien sufría de preeclampsia, fuera inicialmente dada de alta a pesar de la condición que ponía en riesgo su vida y regresara al centro médico porque seguía sintiéndose mal.

Al insistir en ser atendida por la unidad de maternidad, los médicos descubrieron que su bebé, a quien la pareja había llamado Maisie, había fallecido. A pesar de esta confirmación, Brown no fue sometida inmediatamente al parto, sino que se le dio un número de teléfono y se le instruyó para llamar el viernes por la mañana y reservar un turno para el alumbramiento. Su pareja, Anthony Miller, describió como horrible la experiencia de estar acostado en la cama en casa sosteniendo su vientre mientras sabía que su hija ya no estaba viva.

La pareja había estado encantada al saber que esperaban una niña en febrero de 2023. Sin embargo, a los siete meses de embarazo, Brown despertó con hinchazón en la cara, las manos y los pies, lo que motivó una visita al Hospital de Cuidados de Emergencia Especializados de Northumbria en Cramlington. Los médicos allí detectaron problemas con el ritmo cardíaco de Maisie y organizaron una transferencia de emergencia al Royal Victoria Infirmary en Newcastle para una cesárea.

Al llegar a Newcastle, Brown fue colocada en una sala de hospitalización en lugar de someterse a cirugía inmediata. Aunque un consultor declaró inicialmente que permanecería hasta el parto, otro médico revisó su caso al día siguiente y la envió a casa. Dentro de las 24 horas, sintiéndose mal nuevamente, Brown contactó a la unidad de maternidad pero se le dijo que probablemente tenía una infección estomacal antes de finalmente recibir una ecografía que confirmó la muerte del bebé.

Dos días después de ser enviada a casa, Brown entró en trabajo de parto durante diez horas antes de dar a luz a Maisie. Describió el momento como amargo y devastador, señalando que su primera experiencia de sostener a un bebé fue sosteniendo a su hija nacida muerta. La pareja expresó su angustia por salir del hospital con solo una caja de recuerdos mientras pasaban junto a otros padres que llevaban en brazos a sus bebés vivos.

Newcastle Hospitals NHS Trust ha aceptado plenamente que aspectos de la atención proporcionada no cumplieron con los estándares esperados. Ian Joy, director ejecutivo de enfermería y matronazgo del trust, ofreció una sincera disculpa y señaló que, tras una revisión detallada en 2023, se han mejorado los procedimientos de evaluación urgente y los protocolos de escalada para síntomas inesperados.

El ejecutivo legal Faisal Ali de Irwin Mitchell declaró que la preeclampsia puede ser mortal sin la atención adecuada. Destacó que el trust admitió que Brown no debería haber sido dada de alta el 14 o 15 de febrero de 2023, sugiriendo que si hubiera permanecido en el hospital, el monitoreo habría indicado la necesidad de un parto más rápido, lo que potencialmente habría resultado en que Maisie naciera viva.

Un portavoz de NHS England condenó las fallas como inaceptables y expresó su profunda simpatía por la familia. El portavoz enfatizó que cualquier persona que experimente la pérdida de un bebé debe ser totalmente apoyada por un equipo especializado de maternidad para tomar decisiones informadas sobre su atención.

Fuentes: BBC News UK.