El debate de Francia sobre su presupuesto para 2027 avanza en un contexto de perspectivas económicas que han empeorado desde que el Gobierno preparó su plan de gasto durante el verano. El artículo sostiene que los legisladores siguen aumentando el gasto y suprimiendo medidas de ahorro sin un enfoque general coherente, pese al crecimiento casi nulo, los elevados precios del petróleo, el aumento de los tipos de interés y los persistentes conflictos sociales.

Francia no está técnicamente en recesión, pero, según el artículo, podría entrar en ella en el cuarto trimestre, ya que las tensiones sociales lastran el consumo y la inversión. La previsión presupuestaria del Gobierno suponía un crecimiento del PIB del 1% en 2027; en cambio, Francia podría empezar el año arrastrando ya un crecimiento negativo del año anterior. Según el artículo, eso haría inalcanzable el objetivo declarado de reducir el déficit público al 5% del PIB, basado en un esfuerzo fiscal de 54.000 millones de euros.

La decisión de Fitch del viernes 30 de octubre de cambiar de estable a negativa la perspectiva de la calificación soberana de Francia puso de relieve la presión. La agencia de calificación estimó que el ajuste acumulado necesario para estabilizar la deuda del país había aumentado del 3% al 3,5% del PIB. El artículo cifra el esfuerzo adicional en unos 15.000 millones de euros, en un momento en que la economía podría necesitar apoyo.

Según el artículo, los grupos parlamentarios defienden sus prioridades con las elecciones de 2027 en el horizonte, lo que podría aumentar aún más la preocupación de los inversores, que ya están inquietos por las finanzas públicas. Entretanto, el Gobierno afronta el reto de reconocer que sus previsiones originales eran demasiado optimistas. Recurrir al artículo 49.3 de la Constitución o a ordenanzas podría resolver parte del bloqueo parlamentario, pero no restablecería por sí solo la credibilidad del presupuesto.

El artículo advierte que aplazar las decisiones necesarias podría hacer que el ajuste resultara más difícil y costoso. Sostiene que Francia no puede abordar sus problemas fiscales si sigue posponiendo medidas mientras empeora la situación económica.

Fuentes: Le Monde Politique.