Donald Trump convirtió las elecciones al Congreso y para elegir gobernadores en un referéndum sobre su presidencia. El rechazo de los votantes fue contundente: dio impulso a Los Demócratas y envió una clara advertencia a Los Republicanos que, en su mayoría, han seguido su liderazgo, según el artículo original.

La influencia de Trump sobre su partido podría haberse reducido. El artículo sostiene que los candidatos y cargos electos republicanos tendrán menos motivos para depender de su apoyo, mientras que sus seguidores más comprometidos podrían pasar a ser una facción entre varias. Sus decisiones sobre candidatos y sus apariciones de campaña también indicaron que había perdido el pulso del estado de ánimo nacional, que en otro tiempo fue una de sus principales fortalezas políticas.

El resultado deja a los republicanos sin una figura evidente en torno a la cual unirse. Trump ya ha sufrido derrotas, pero el artículo señala que su edad y la prohibición constitucional de ejercer un tercer mandato presidencial hacen que este revés sea distinto. Los demócratas, por su parte, pueden señalar a varios candidatos victoriosos, pero no tienen un líder ni un rumbo definidos para la próxima contienda presidencial. Figuras centristas como James Talarico y Jon Ossoff, y el candidato de izquierda Abdul El-Sayed, representan enfoques contrapuestos.

Los demócratas también afrontan la presión de traducir sus avances en el Congreso en resultados. Sus líderes tendrán que equilibrar los llamamientos de los votantes liberales a bloquear a Trump con el deseo más amplio de la ciudadanía de que los políticos logren cosas. El artículo afirma que se espera que Hakeem Jeffries y Chuck Schumer busquen proyectos capaces de unir a los demócratas más allá de las diferencias ideológicas y, potencialmente, dividir a los republicanos.

Las nuevas mayorías podrían facilitar que los demócratas restablezcan algunas prestaciones de seguro médico recortadas durante el mandato de Trump y traten de limitar sus políticas comerciales y sobre Irán. Pero su margen de acción es limitado: los republicanos conservan una minoría de bloqueo en el Senado y Trump puede ejercer su veto. El artículo también señala que podría recurrir a órdenes ejecutivas, a la mayoría de la Corte Suprema y a sus facultades en política exterior, como ya ha hecho antes.

Sigue sin saberse cómo responderá Trump a la derrota. Tampoco ha empezado a tomar forma la próxima contienda presidencial. El artículo concluye que el ganador final será el candidato que convenza a la mayoría de los estadounidenses de que las cosas pueden mejorar.

Fuentes: FAZ.