Una nueva exposición en el Kupferstichkabinett de Berlín examina a Peter Paul Rubens a través de sus dibujos y de la obra de artistas de su círculo, entre ellos Anton van Dyck y Jacob Jordaens. La muestra sitúa al pintor flamenco junto a sus alumnos y contemporáneos, y revela cómo sus obras ilustran la vida artística de la época.

El museo conserva 39 dibujos de Rubens, 19 de los cuales se incluyen en la exposición, titulada «Rubens, Jordaens, Van Dyck». La selección también refleja las colecciones del museo dedicadas a los otros artistas, que en algunos casos son menos extensas.

Los dibujos eran una parte importante de la práctica de trabajo de Rubens. Los utilizaba para desarrollar ideas para pinturas, estudiar y revisar obras de otros artistas y dejar instrucciones a sus alumnos y asistentes. El artículo describe su casa de Amberes como una residencia majestuosa y, a la vez, un bullicioso centro de producción, donde decenas de empleados ayudaban a producir miles de pinturas. Rubens preparaba dibujos preliminares y añadía los toques finales a las obras terminadas, mientras reservaba un estudio más pequeño para las pinturas realizadas de su propia mano.

Uno de los dibujos destacados, realizado en 1617, muestra a una criada que lleva una jarra sobre la cabeza. Más tarde, el taller de Rubens adaptó el estudio a tiza para «La adoración de los pastores», que actualmente se encuentra en Marsella. La pintura modifica ligeramente la posición de la cabeza de la figura, pero conserva su postura; el dibujo, en cambio, transmite la inmediatez de la vida cotidiana.

Van Dyck está representado por una hoja de bocetos de 1616, realizada cuando tenía 17 años, en la que copió figuras de las pinturas de Rubens y añadió notas detalladas sobre el color y la forma. La exposición también incluye un dibujo que hizo cinco años después en Inglaterra del llamado Homero del conde de Arundel, una conocida escultura griega antigua. El artículo describe el trazo de Van Dyck como más rápido e inquieto que el de Rubens, pero igualmente preciso.

Jordaens se perfila como una figura destacada de la muestra. Sus dibujos a carboncillo y tiza de colores se presentan como comparables en calidad a los de Rubens y Van Dyck. A diferencia de los otros dos, Jordaens también realizaba dibujos para vender. «Pareja de pastores», creada en 1640, combina alusiones eróticas con temas pastoriles. Otras obras muestran cómo adaptaba el papel y la composición: añadió tiras a un diseño abarrotado para «El festín de Cleopatra» y modificó el encuadre de «Venus consolada por Cupido» para destacar la escena central.

La exposición también sitúa a los artistas en la historia de los Países Bajos españoles. Amberes sufrió tras la captura de la ciudad por las fuerzas españolas en 1585, pero se recuperó bajo el gobierno de Isabel y su esposo, Alberto de Austria. Rubens regresó de Italia y se convirtió en pintor de la corte; su amigo y artista Jan Brueghel también recibió encargos de Bruselas. Ambos colaboraron en varios proyectos, entre ellos «La Virgen en una guirnalda de flores», que hoy se encuentra en Múnich.

La segunda parte de la exposición se centra en Brueghel y David Teniers, quien se casó con Anna, la hija de Brueghel, en 1637. Sus obras ilustran el desarrollo de la pintura de paisaje en los Países Bajos meridionales. Brueghel representó escenas de aldeas y animadas riberas, mientras que Teniers también plasmó con precisión el perfil de Amberes. Los dos únicos cuadros de la exposición son de estos artistas: «Ribera con barcos», de Brueghel, de 1603, y «Feria flamenca», de Teniers, realizada unos 60 años después. Juntos muestran el paso de relatos ambientados en un paisaje más amplio a escenas de aldeas que sirven de telón de fondo para las figuras en primer plano.

Tras la muerte de Rubens y los reveses de España en su guerra con Francia, los Países Bajos españoles entraron en un declive gradual. La actividad artística continuó, pero se concentró cada vez más en torno a la corte de Bruselas, mientras se contraía el comercio y disminuía el mecenazgo aristocrático. Hacia 1650, los dibujos de los maestros flamencos habían salido del taller y se habían convertido en objetos de comercio, un cambio que queda reflejado en la representación que hizo Teniers de la colección de arte del archiduque Leopoldo Guillermo, donde los dibujos se exhiben junto a un libro de estampas.

Fuentes: FAZ.