Amnistía Internacional ha documentado otros 18 presuntos episodios de palizas y malos tratos a migrantes en Ceuta por parte de soldados en servicio, después de que el Gobierno anunciara que el Ministerio de Defensa investigaría denuncias anteriores. La organización afirma que los presuntos abusos continuaron tras ese anuncio y que las autoridades no han informado de los avances de sus esfuerzos para ponerles fin.

Los últimos hallazgos se basan en entrevistas, fotografías, vídeos e historiales médicos. Las personas entrevistadas por la organización describieron ataques nocturnos mientras dormían al aire libre, con porras, puñetazos, patadas y descargas eléctricas, entre otras formas de agresión. Los historiales médicos citados en el informe incluyen fracturas, hematomas, cortes y heridas en la cabeza compatibles con golpes de porra.

Amnistía dice que se puso en contacto con la Fiscalía de Ceuta y el Ministerio de Defensa, pero que no tiene información de que se esté investigando a soldados concretos por tortura o malos tratos, de que se les haya apartado del servicio o de que las víctimas y los testigos hayan recibido protección adecuada frente a represalias. La organización también afirma que algunos migrantes identificaron a soldados que, según dijeron, ya los habían agredido antes, y denunciaron que esos soldados seguían en sus puestos y los habían amenazado para que no denunciaran los incidentes.

Entre los casos descritos figura el de un hombre que dijo que un soldado le aplicó una descarga con una pistola Taser en el pecho mientras dormía cerca de la carretera de Sidi Embarek, hacia las 3 de la madrugada del 24 de octubre. Contó a Amnistía que se mareó, vomitó y perdió el conocimiento, y que no lo llevaron al hospital. Otro hombre dijo que unos soldados le dieron puñetazos en la cara mientras dormía en la playa de Benítez, y que durante dos semanas no pudo ver por uno de los ojos.

El informe también destaca presuntas agresiones contra menores no acompañados. Amnistía calcula que al menos 500 niños siguen durmiendo al aire libre en Ceuta, además de los 3.626 menores que, según el Gobierno de la ciudad, han sido registrados y retirados de las calles. Un joven de 17 años contó a la organización que le golpearon la cabeza con una porra mientras dormía entre coches y que necesitó diez puntos de sutura. Un joven de 15 años dijo que un soldado le dio un rodillazo en la boca y le rompió el teléfono, que usaba para ponerse en contacto con su madre.

Amnistía también informó de diez casos de presunta tortura o trato cruel, inhumano o degradante anteriores al 30 de septiembre, fecha en que publicó su primera investigación sobre la violencia contra migrantes en Ceuta. Considera que cuatro de ellos son especialmente graves y describe relatos de personas detenidas, trasladadas en vehículos militares a lugares aislados, inmovilizadas con bridas y posteriormente agredidas. La organización afirma que también ha recibido denuncias de malos tratos por parte de agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, que, según señala, deberían investigarse.

Fuentes: elDiario.es.