Ana Garriga, coanfitriona del podcast Las Hijas de Felipe junto a Carmen Urbita, ha publicado un nuevo ensayo titulado Oro líquido. Desorden literario, Alquimia y crisis en la España del siglo XVII (Alianza) para combatir lo que ella describe como una imagen "fea, imperial y monolítica" del periodo barroco. La obra explora las intrincadas conexiones entre economía, literatura y política en la España del siglo XVII y sus territorios americanos, yendo más allá de una perspectiva eurocéntrica para destacar la influencia mutua entre la metrópoli y las colonias.

La investigación de Garriga fue impulsada por su fascinación con cómo un siglo lleno de monedas de cobre logró mantenerse semánticamente vinculado al oro. Esta indagación la llevó a descubrir folletos promocionales del "oro bebible", un remedio pseudoalquímico que revolucionó el siglo XVI. Argumenta que observar la crisis económica y los experimentos literarios de la época a través de la lente conceptual de las transmutaciones alquímicas hace que estos fenómenos sean significativamente más comprensibles. En su opinión, cuando el dinero pierde su valor intrínseco, el lenguaje gana valor porque las palabras, en última instancia, son gratuitas.

El ensayo detalla un punto de inflexión económico específico en 1602, cuando el rey Felipe III emitió un decreto real ordenando que toda la moneda de vellón se acuñara sin ninguna aleación de plata. Por primera vez, las monedas no poseían ningún valor intrínseco. Simultáneamente, ocurrió un cambio lingüístico más gradual; Garriga señala que leer a Garcilaso de la Vega seguido de las Soledades de Góngora revela un "terremoto" que alteró permanentemente cómo se entienden y definen las palabras.

La alquimia en el siglo XVII se presenta no solo como una búsqueda científica, sino como una categoría conceptual amplia que abarca cualquier cosa que jugara con los metales o hiciera pasar una cosa por otra. Garriga observó una insistencia abrumadora en metáforas alquímicas en obras como La Dorotea de Lope de Vega y los documentos relacionados con la polémica gongorina. Postula que la alquimia se convirtió en un aparato conceptual perfecto para pensar sobre los cambios lingüísticos, la maleabilidad de las palabras y los valores impredecibles inherentes a la obra literaria.

El papel de América es central en la tesis de Garriga, quien afirma que el Siglo de Oro no existiría sin ella. Desafía la visión tradicional de una transmisión cultural unidireccional de la metrópoli a la colonia, argumentando en cambio que América actuó como un estimulante para el lenguaje, la vida y el conocimiento de la metrópoli. La reconfiguración del español fue determinada por el choque del contacto con la realidad metálica, botánica, animal y humana de las Indias, lo que llevó a una conciencia de que las palabras eran incapaces de nombrar la realidad con precisión.

Garriga establece un paralelo entre el siglo XVII y el presente, citando la observación del filósofo Michel Foucault de que el oro recibe su valor de su función pura como signo. Sugiere que si el oro se ve más como un signo que como una sustancia, el Siglo de Oro gana en riqueza y profundidad. Si bien reconoce la visión pesimista de los puentes transhistóricos entre crisis, ofrece una lección de los autores del siglo XVII: cuando el dinero se desvalora, el lenguaje se revalora.

El ensayo también examina el enfrentamiento literario entre Góngora y Lope de Vega como representante de dos filosofías opuestas sobre la obra del lenguaje. Garriga contrasta el lenguaje llano de Lope, que evita trucos semánticos o sintéticos artificiales, con el enfoque evolutivo, cambiante y salvaje de Góngora. Esta distinción resalta cómo la alquimia fue utilizada por grandes autores no solo para la parodia, sino para explorar la falsedad central a la cultura barroca y el poder transformador de la creación literaria.

Fuentes: elDiario.es.