Conrado Hübner Mendes sostiene que la Constitución de Brasil no es simplemente el documento aprobado en 1988, sino un compromiso político, moral y jurídico con una visión particular de la sociedad. En su columna, reflexiona sobre las declaraciones del presidente Luiz Inácio Lula da Silva acerca de escuchar a la ciudadanía y sobre las responsabilidades que conllevan esas promesas.
El artículo cita el discurso de Lula ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2026, en el que planteó preocupaciones sobre la democracia, la soberanía brasileña, el Estado de derecho y el valor de preservar los bosques. También alude a su discurso de victoria un mes después, en el que Lula dijo que había aprendido de la movilización popular que respaldó su reelección y prometió cambiar la forma de gobernar el país e involucrar más a la ciudadanía en las decisiones.
Mendes distingue entre las reglas institucionales de la Constitución, que definen las facultades y los límites de los funcionarios públicos, y sus objetivos más amplios. Estos incluyen promover una sociedad libre y plural, resistir a las fuerzas oligárquicas y autoritarias, sostener la democracia, rendir cuentas sobre el pasado y proteger las perspectivas de las generaciones futuras.
El autor se pregunta si Lula ha actuado de forma coherente con su promesa de escuchar y señala lo que describe como demandas de larga data de sus partidarios en favor de una mayor diversidad, imparcialidad y rigor institucional en los nombramientos gubernamentales y judiciales. También alude a informes sobre presiones de un grupo dentro del Supremo Tribunal Federal de Brasil y del presidente del Senado, Davi Alcolumbre, en relación con los nombramientos para cubrir vacantes en tribunales superiores.
Para Mendes, la fidelidad constitucional no puede reducirse a consultas públicas escenificadas ni a acuerdos a puerta cerrada. Sostiene que exige el valor de resistir las presiones de quienes manejan el poder político y judicial, y advierte que el pragmatismo no debe convertirse en complicidad con el deterioro institucional.
Fuentes: Folha Poder.
