Dora Kramer sostiene que la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva demostró la importancia de que los votantes elijan participar, mientras los partidos políticos y los legisladores reconsideran las reglas electorales de Brasil en respuesta a los resultados recientes.
Kramer escribe que el debate sobre poner fin a la reelección presidencial se ha desvanecido, mientras que el voto en distritos con sistema mixto ha surgido como una posible solución. Afirma que el debate político ha vuelto a avanzar sin un examen detallado de qué reformas son realmente necesarias.
La columnista señala el cambio de rumbo de Lula frente a su oponente entre la primera y la segunda vuelta como prueba de que la participación voluntaria de los votantes puede influir en una elección. Aunque afirma que Lula hizo un uso extensivo de la administración pública, sostiene que el cambio en los resultados sugiere que eso, por sí solo, no determinó el desenlace. En su opinión, la campaña y la movilización en las calles y en internet fueron decisivas.
Kramer también destaca la participación de votantes que no están obligados a votar, incluidas las personas de 16 a 17 años y las de 70 años o más. Afirma que la abstención, que fue del 22% en las elecciones de 2022, bajó al 19% en la segunda vuelta de 2026. La columna contrasta esa cifra con el 12% de 1989, durante lo que describe como un punto álgido del entusiasmo por el regreso a la democracia.
Kramer concluye que las elecciones de 2026 demostraron cómo la disposición de los votantes a actuar de acuerdo con sus preferencias puede prevalecer sobre la obligación impuesta por el voto obligatorio.
Fuentes: Folha Poder.