La representante Haley Stevens respaldó al exrepresentante Mike Rogers, el republicano que se postula contra el candidato demócrata al Senado Abdul El-Sayed en Michigan, después de que El-Sayed dijera públicamente que ella no era bienvenida en su campaña. Stevens hizo el anuncio el domingo mientras estaba junto a Rogers afuera de una iglesia negra en Detroit, donde ambos habían asistido al servicio dominical.

El-Sayed derrotó a Stevens en una primaria de verano y pasó a convertirse en el candidato demócrata al Senado por Michigan en una contienda considerada crucial para el control del Senado. Los dos antiguos rivales habían estado discutiendo por las fuertes críticas de El-Sayed a Israel, y varios intermediarios influyentes habían estado tratando de negociar la paz entre ellos antes de un acto de unidad planeado en una iglesia de Detroit el domingo.

La ruptura se aceleró el viernes por la mañana, cuando Stevens emitió una declaración hostil en la que pedía a El-Sayed condenar un anuncio producido por un PAC que lo apoyaba y hacer otras concesiones. Entonces El-Sayed se paró frente a los reporteros y dijo lo que su campaña había estado señalando en privado: que ya no quería que Stevens lo acompañara en el acto de la iglesia. Que no fuera bienvenida era una cosa, según el relato de la ruptura; que el candidato lo dijera en público era otra.

Hablando junto a Rogers después del servicio, Stevens dijo que El-Sayed había dejado clara su posición. «Abdul dejó muy claro que yo no era bienvenida en su campaña, que no me necesitaba allí, que no me quería allí», dijo, y agregó que ella había respaldado al candidato demócrata y que él eligió cerrar la campaña diciendo que ella no era bienvenida. También dijo que nunca había sido invitada a un acto de campaña.

La relación se hizo pedazos en parte por Israel, pero también por egos sensibles y sentimientos heridos, y la ruptura llevaba meses gestándose.

Fuentes: The New York Times Politics.