La insatisfacción laboral en el Reino Unido ha alcanzado su nivel más alto desde que comenzaron los registros, según la última encuesta British Social Attitudes. Los encuestados mencionaron la escasa flexibilidad de los horarios laborales, las menores oportunidades de progresar profesionalmente y la falta de aumentos salariales.
Los resultados de la encuesta se producen en un contexto de ampliación de la brecha en el crecimiento salarial. Mike Brewer, economista de Resolution Foundation, dijo que los ingresos del 10% que más gana aumentaron un 7,3% durante el último año, frente al 1,1% del 10% que menos cobra. El artículo atribuye este cambio a que el salario mínimo vital nacional ya no aumenta más rápido que el salario mediano, junto con la reanudación del crecimiento de los salarios más altos.
Según la encuesta, la proporción de personas que creen que el Gobierno debería reducir la brecha entre ricos y pobres ha subido del 25% en 2006 al 53% en la actualidad. También han disminuido las expectativas de ascenso profesional: la proporción de encuestados que espera progresar cayó del 35% al 26%.
A pesar de la frustración generalizada, el editor de la encuesta, el profesor John Curtice, dijo que la ética laboral sigue siendo sólida. Solo el 4% de los encuestados dijo que elegiría no trabajar si pudiera, incluidos el 2% de los jóvenes. Sin embargo, la proporción de personas dispuestas a trabajar más de lo requerido para ayudar a su empleador a prosperar ha caído a su nivel más bajo desde que se llevan registros en la encuesta.
El artículo sostiene que el programa del Partido Laborista sobre derechos laborales podría abordar algunas de estas preocupaciones al dar a los trabajadores mayor control sobre sus horarios y más protección frente a los empleadores. La encuesta reveló que el 61% considera importante decidir sus propios horarios laborales, mientras que el 31% dijo tener esa posibilidad en su empleo actual.
El próximo año entrarán en vigor derechos más sólidos para solicitar horarios flexibles o trabajar desde casa. Los empleadores deberán exponer motivos empresariales concretos si rechazan una solicitud y hablarlo con los empleados, quienes podrán acudir acompañados de un representante sindical o de un compañero de trabajo. Las nuevas normas que entraron en vigor el viernes pasado también permiten que los representantes sindicales visiten los lugares de trabajo para captar afiliados. Las reformas incluyen además la prohibición de las modalidades abusivas de trabajo con contratos de cero horas y establecen contratos garantizados.
El apoyo al trabajo flexible es elevado: una encuesta de YouGov para Acas reveló que el 78% de las personas lo desea. Grupos empresariales han advertido que ampliar los derechos laborales podría reducir el número de puestos de trabajo, mientras que la líder conservadora Kemi Badenoch ha dicho que su partido derogaría las medidas del proyecto de ley laborista que, según ella, perjudican el empleo, las empresas y el crecimiento.
Fuentes: The Guardian Politics.