Puede que los automóviles de lujo alemanes no sean populares entre algunos consumidores, pero su producción en fábricas nacionales ayuda a respaldar tanto a los fabricantes de automóviles del país como a los empleos industriales bien remunerados, según el artículo. Este sostiene que los modelos prémium siguen estando entre los vehículos que aún se fabrican en Alemania, aunque muchas personas preferirían que los fabricantes ofrecieran más automóviles pequeños con precios inferiores a 20.000 €.

El artículo cuestiona si esos precios bajos son compatibles con los costos de producción alemanes. Compara el precio inicial del Polo, de poco más de 20.000 €, con los costos laborales medios por hora de 31 € en España, donde actualmente se fabrica, y de casi 65 € en Alemania. También señala que los costos laborales son inferiores a 14 € por hora en Rumanía y que hay producción en Turquía y en economías asiáticas emergentes.

A juicio del artículo, no es viable igualar en Alemania los precios de los automóviles pequeños fabricados en países con menores costos mientras los salarios y las cotizaciones sociales sean más altos y los empleados trabajen menos horas a lo largo de la semana y del año. Sostiene que la rentabilidad es mayor en el caso de los automóviles de lujo que cuestan 100.000 € o más, aunque a menudo se los vea con malos ojos. Según el artículo, algunas autoridades locales están considerando medidas como retrasar la matriculación de vehículos y aumentar las tarifas de estacionamiento.

El artículo sostiene que Alemania debería preservar un sólido mercado interno de automóviles prémium y evitar políticas que lo debiliten. También afirma que el país debería mantener el atractivo de sus autopistas para los clientes extranjeros, sin límites generales de velocidad, e intentar impedir que la producción se traslade aún más al extranjero. El artículo advierte que rechazar los automóviles de lujo podría significar aceptar el traslado de empleos alemanes del sector automotor a países como España y Hungría.

Fuentes: FAZ.