El domingo se realizaron manifestaciones estudiantiles en estados como São Paulo y Rio de Janeiro, donde los manifestantes criticaron al senador Flávio Bolsonaro y lo que describieron como injerencia de Estados Unidos en las elecciones de Brasil. Las concentraciones, inicialmente planeadas para celebrar la reelección del presidente Lula, también abordaron la violencia política y las amenazas contra comunidades indígenas.

La Unión Nacional de Estudiantes (UNE) organizó actividades en 11 estados y el Distrito Federal. Su presidenta, Bianca Borges, dijo que los acontecimientos de la semana habían cambiado el enfoque de unas manifestaciones que debían ser celebratorias. El artículo relaciona ese cambio con la salida de Brasil de Flávio Bolsonaro después de perder la segunda vuelta presidencial frente a Lula, y con una carta en la que se autodenominó «verdadero presidente electo». Más tarde cambió la expresión por «líder de Brasil», aunque mantuvo el mensaje controvertido de la carta.

En São Paulo, la manifestación comenzó al mediodía en la plaza Roosevelt. Los oradores criticaron la participación de Estados Unidos en las elecciones brasileñas. También participó la Liga Internacional Antiimperialista, que promueve la reforma agraria y se opone a los latifundios. Uno de sus integrantes, Ramon Pereira Machado, dijo que se estaban usando máscaras para proteger la identidad de los participantes, y aludió a la violencia relacionada con las elecciones y a los despidos de integrantes de grupos después de que expresaran sus opiniones.

Borges también señaló las amenazas contra los pueblos indígenas. El Ministerio Público Federal en Mato Grosso do Sul investiga denuncias de ataques e intimidación contra comunidades indígenas, incluido un supuesto aumento de incidentes violentos vinculados a las elecciones presidenciales de 2026.

La concentración de São Paulo también incluyó llamados a mantener la movilización en torno al financiamiento universitario y el apoyo a los estudiantes. El diputado estatal electo Eduardo Suplicy se pronunció a favor de una renta básica, mientras que el exdirigente del Partido de los Trabajadores José Genoino asistió, pero no se dirigió al público. Los manifestantes también criticaron al alcalde de São Paulo, Ricardo Nunes, y exhibieron un cartel que pedía su destitución por el supuesto incumplimiento de una orden judicial sobre el servicio de autobuses durante la segunda vuelta electoral.

En Rio de Janeiro, los manifestantes se reunieron cerca de la iglesia de Candelária desde el final de la mañana. La concentración, de menor tamaño, incluyó críticas a los partidarios de Bolsonaro y a la extrema derecha. En un discurso, la diputada federal Jandira Feghali calificó a Flávio Bolsonaro de «fugitivo», y los manifestantes también criticaron al gobernador electo de Rio, Douglas Ruas, aliado del senador. Otros oradores defendieron a las comunidades indígenas. La UNE dijo que se esperaban más manifestaciones en Salvador el lunes y en Brasília el miércoles.

Fuentes: Folha Poder.