Los abogados y aliados políticos de Flávio Bolsonaro le advirtieron que seguir el camino de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, podría llevarlo a prisión, según personas que asistieron a una reunión celebrada el día después de que Flávio perdiera las elecciones presidenciales ante Luiz Inácio Lula da Silva. El senador había rechazado el resultado el día anterior y, según los participantes, estaba disgustado y sentía que había recibido un trato injusto.
La reunión, que duró casi cinco horas, reunió a Flávio, sus abogados y varias figuras políticas, entre ellas el coordinador de campaña Rogério Marinho, el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, y el senador electo Guilherme Derrite. Según se informó, los presentes coincidieron en que debía abandonar las acusaciones de fraude electoral. En cambio, sus abogados recomendaron presentar un recurso electoral contra Lula por el presunto uso de recursos públicos, pues dijeron que creían que había fundamentos para hacerlo.
Uno de los argumentos planteados en la reunión fue que repetir la conducta de Jair Bolsonaro llevaría a Flávio al mismo lugar: la cárcel. El expresidente cumple una condena de 27 años bajo arresto domiciliario por un intento de golpe de Estado. Flávio había visitado a su padre esa mañana y dijo que recibió una citación de la Policía Federal cuando salía de la casa.
La policía había solicitado, y el juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes había autorizado, la cancelación de los pasaportes brasileños de Flávio en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero. También debía entregar su pasaporte italiano a la mañana siguiente. Los motivos de la solicitud no se hicieron públicos.
Tras recibir la citación, Flávio llamó a los abogados de campaña Tracy Reinaldet y Maria Claudia Bucchianeri, pero, según se informó, no logró comunicarse con ellos. Luego se puso en contacto con su amigo y abogado Otto Medeiros, cuya oficina se convirtió en el lugar de las conversaciones sobre el futuro político y legal del senador.
En la reunión, Flávio aceptó participar la semana siguiente en un acto del Congreso con senadores recién electos de derecha para debatir el rumbo de la oposición. Según se informó, también aceptó que un abogado recogiera su pasaporte italiano y lo entregara a la Policía Federal. Por consejo del grupo, grabó un video en el que decía que entregaría el documento y que nunca había pensado en abandonar el país. Según se informó, lo grabó tres o cuatro veces antes de que el grupo aprobara el tono. El video se publicó poco antes de las 5 p. m.
Según las personas que estaban con él, la citación agravó la angustia de Flávio tras la derrota electoral. En una transmisión en directo el viernes, dijo que el temor a ser detenido fue lo que finalmente motivó su decisión de salir de Brasil. También afirmó que su padre presenció la citación y le dijo, con lágrimas en los ojos, que sabía adónde querían llevar las cosas las autoridades. Flávio dijo que respondió que sabía lo que tenía que hacer.
Flávio dijo que se fue a Estados Unidos para poder seguir hablando libremente, a diferencia de su padre, a quien describió como censurado e incapaz de orientar al movimiento. Más tarde volvió a insinuar que las elecciones habían sido fraudulentas, sin presentar pruebas.
El artículo informa que Flávio se reunió más tarde ese lunes en su casa con otro abogado y amigo, Frederick Wassef. A la mañana siguiente, el abogado que esperaba coordinar la entrega del pasaporte italiano no pudo comunicarse con él. Los mensajes y las llamadas quedaron sin respuesta. Según se informó, la esposa de Flávio, Fernanda, le dijo a otro contacto que él estaba acostado a su lado y respondería cuando se levantara. Para entonces, un medio argentino informaba que había salido de Brasil cruzando la frontera con Argentina.
La partida de Flávio fue criticada por buena parte de la derecha, en particular por los moderados y los aliados del núcleo de la campaña, quienes dijeron que no encajaba con la estrategia política que habían acordado. Una carta con contenido golpista que publicó horas después de llegar a Estados Unidos lo aisló aún más dentro de su sector político, mientras Tarcísio de Freitas cobraba fuerza como posible líder de la oposición y candidato para 2030.
Flávio ha dicho que Brasil no es una democracia y que no tiene a quién recurrir frente a lo que llama persecución política. Sin embargo, sus abogados le habían aconsejado bajar la tensión política y confiar en una defensa legal en las investigaciones penales en su contra.
Fuentes: Folha Poder.