Un testamento firmado en el extranjero puede utilizarse para distribuir una herencia en España si cumple los requisitos formales del país en el que se otorgó y sus disposiciones no entran en conflicto con la legislación española, según Laura Lobo, abogada especializada en asuntos de familia y sucesiones. La validez de un testamento en el lugar donde se firmó no garantiza, por sí sola, que pueda aplicarse automáticamente en España.
Un posible obstáculo es la protección que España ofrece a los herederos forzosos, que tienen derecho legal a recibir una parte de la herencia. Lobo señala el contraste con Inglaterra y Gales, donde no existen cuotas equivalentes para los herederos forzosos y las personas gozan de amplia libertad para decidir quién hereda. Por tanto, un testamento que no reconozca a los herederos protegidos por las normas aplicables en España puede encontrar problemas al utilizarse allí.
La ley que rige una sucesión es una cuestión distinta de la validez del testamento en sí. Lobo afirma que, según las normas europeas sobre sucesiones, por lo general se aplica la ley del país de residencia habitual del fallecido, con algunas excepciones. Por ejemplo, explica que la ley española regiría la herencia de un ciudadano británico que hubiera vivido en España durante 20 años, con propiedades y su centro de intereses allí. El testamento extranjero tendría que legalizarse en España y aplicarse de conformidad con la legislación española.
Las normas también permiten que una persona elija en su testamento la ley de su nacionalidad. Lobo pone como ejemplo a un ciudadano británico que vive en España y elige formalmente la ley inglesa. A los españoles que se trasladan al extranjero, les recomienda indicar en sus testamentos que desean que la sucesión se rija por la ley española, especialmente si el país donde viven no reconoce los derechos de los herederos forzosos.
Las herencias que incluyen países de fuera de la Unión Europea, como Argentina, Colombia y Venezuela, pueden requerir un análisis adicional debido a las diferencias entre las legislaciones nacionales y los acuerdos bilaterales. El proceso también puede incluir requisitos locales específicos, como tramitar en España la transmisión de bienes inmuebles situados en el país.
Los documentos extranjeros deben cumplir los requisitos notariales para que surtan plenos efectos en España. Un testamento redactado en otro idioma necesita una traducción jurada y, según Lobo, también debe llevar la Apostilla de La Haya para su legalización formal ante un notario español. Para reducir las demoras y el papeleo, aconseja otorgar el testamento en el país donde se encuentren los herederos o la mayor parte de los bienes, salvo que existan motivos específicos para no hacerlo.
Fuentes: elDiario.es.