El ministro de Hacienda, John Healey, dijo que el Reino Unido podría discutir una disculpa por su papel histórico en la trata de esclavos, pero que esto no conduciría a reparaciones financieras, y argumentó que los británicos actuales no deberían aceptar responsabilidad por agravios cometidos hace cientos de años. En una entrevista, Healey dijo que el primer ministro estaba abierto a “una conversación sobre una disculpa”, pero que “no cree que las reparaciones sean el enfoque correcto”. Dijo que considerar una disculpa formal no significaba que los británicos de hoy debieran aceptar responsabilidad financiera por acontecimientos en los que no tuvieron ningún papel.

Durante casi 250 años, desde la década de 1560 hasta 1807, los barcos británicos traficaron con más de tres millones de hombres, mujeres y niños africanos esclavizados bajo una política estatal respaldada por la monarquía y el Parlamento. Muchos fueron llevados a plantaciones de propiedad británica en el Caribe, que esclavizaron a generaciones. Todavía había 800.000 personas esclavizadas en plantaciones británicas cuando el Parlamento abolió la esclavitud en 1833. El Gobierno compensó a los esclavistas con una suma enorme, equivalente a miles de millones de dólares actuales, financiada con un préstamo gigantesco que no se pagó hasta 2015. Gran Bretaña nunca ha pagado compensación ni reparaciones a las personas que fueron esclavizadas ni a sus países. Los sucesivos gobiernos británicos se han negado a hacerlo, argumentando que no existe un deber porque la esclavitud y la trata de esclavos no eran ilegales en aquel momento; el Gobierno de Burnham sostiene que los británicos actuales no deberían cargar con los errores del pasado.

Antes de una reunión con líderes de la Commonwealth, Andy Burnham escribió que Gran Bretaña necesitaba “reconocer su complicada historia” y dijo que el Reino Unido podría estar abierto a emitir una disculpa formal, un paso que va más allá de lo hecho por gobiernos británicos anteriores. Él y el rey Carlos tienen previsto reunirse con jefes de Estado en una reunión de líderes de la Commonwealth en Antigua y Barbuda, donde la rendición de cuentas es un tema principal. Los países caribeños han estado presionando para que Gran Bretaña se disculpe por la trata de esclavos y entable conversaciones sobre justicia reparadora. Sus líderes han acogido en gran medida el anuncio de disculpa de Burnham como un primer paso importante, pero discrepan sobre la falta de reparaciones. El rey Carlos se enfrentó a manifestaciones en Guyana la semana pasada, y se esperan protestas durante la cumbre. Se espera que pronuncie tres discursos importantes, pero seguirá el consejo del Gobierno de no emitir una disculpa formal; el Gobierno británico también ha descartado pagar reparaciones. Ed Davey, de los Lib Dems, dijo que es hora de que Gran Bretaña tenga una conversación sobre su pasado esclavista, pero también dijo que las reparaciones no son el enfoque correcto. Burnham ha sugerido que, en lugar de reparaciones, el Reino Unido debería liderar el camino para ayudar a reestructurar la deuda de los países más pobres afectados por la trata de esclavos británica.

La profesora Verene Shepherd, vicepresidenta de la Comisión de Reparaciones del Caribe, describió el anuncio de Burnham como “una buena noticia”, pero rechazó la idea de que la Gran Bretaña actual no pueda ser considerada responsable de reparaciones. Dijo que solo una disculpa plena y formal puede permitir la sanación, y añadió que una disculpa plena acepta la responsabilidad, se compromete a la no repetición y promete reparar el daño causado. Shepherd dijo que los descendientes de personas esclavizadas querían una conversación sobre reparaciones reales, no una reestructuración de la deuda, sino una cancelación de la deuda arraigada en los legados persistentes del colonialismo. James Knight, de Citizens for Reparatory Justice, que organiza algunas de las manifestaciones, dijo que el rey y el Gobierno británico habían hecho necesaria la protesta y calificó el anuncio de que no habría disculpa ni reparaciones antes de la reunión como “extremadamente insultante [e] insensible”. El presidente de Guyana, Irfaan Ali, acogió con satisfacción la declaración de Burnham y pidió un subcomité de la Commonwealth para elaborar los detalles del diálogo. Dijo que se necesitaba una conversación madura y que la indignidad no se puede pagar, pero que se podría identificar una fórmula y un sistema de apoyo para que el Gobierno británico y sus instituciones financieras trabajen con los países en una vía de desarrollo e identifiquen brechas en salud, educación, servicios sociales, infraestructura y adaptación climática. Ali dijo que quería que los líderes de la Commonwealth establecieran un subcomité en los próximos seis a doce meses para trabajar con el Gobierno británico en la identificación y el cálculo de los costos de las brechas de desarrollo resultantes de la esclavitud.

Fuentes: The Guardian Politics.