La Comisión para la Igualdad y los Derechos Humanos del Reino Unido propone que se permita a los trabajadores solicitar información sobre los salarios, las bonificaciones y otros beneficios de sus colegas. El organismo sostiene que una mayor transparencia podría ayudar a reducir la brecha salarial de género, pero la evidencia de lugares que han adoptado medidas similares apunta tanto a posibles inconvenientes como a beneficios.

Actualmente, las mujeres en el Reino Unido ganan, en promedio, alrededor de un 6,8 % menos que los hombres. Las normas de transparencia vigentes han tenido cierto efecto: desde 2010, las organizaciones británicas con más de 250 empleados deben publicar su brecha salarial de género. Un estudio concluyó que esta obligación de informar estuvo asociada a una reducción del 19 % de la brecha, en gran medida porque el crecimiento salarial de los hombres se ralentizó, y no porque los salarios de las mujeres aumentaran más deprisa.

Otras investigaciones han encontrado beneficios en la divulgación de información sobre los salarios individuales. Un estudio de universidades canadienses relacionó la transparencia a nivel individual con una reducción de entre el 20 % y el 40 % de la brecha salarial de género. Una investigación sobre científicos de Estados Unidos también encontró una menor desigualdad salarial entre hombres y mujeres, mientras que la evidencia de Noruega sugirió que las mujeres que cambiaban de empleo podían utilizar la información salarial para encontrar puestos mejor remunerados y negociar para conseguirlos.

Sin embargo, la divulgación de los salarios individuales también se ha asociado con problemas. El estudio sobre científicos estadounidenses concluyó que los salarios pasaron a estar menos vinculados al rendimiento. Una investigación sobre altos directivos del sector público de California encontró que, tras introducirse la transparencia, los salarios bajaron alrededor de un 7 % y las tasas de renuncia aumentaron un 75 %. En un estudio de universidades estadounidenses, los empleados que ganaban menos que el promedio se mostraron más insatisfechos y tuvieron más probabilidades de buscar otro empleo después de conocer los salarios de sus colegas; la satisfacción laboral de quienes ganaban más no cambió.

La evidencia también sugiere que las normas de transparencia no han modificado la tendencia de hombres y mujeres a dedicarse a ocupaciones diferentes, lo que contribuye a la desigualdad salarial. Por tanto, la propuesta ampliaría la divulgación más allá de las cifras publicadas sobre la brecha salarial de género y ofrecería a los empleados una forma de solicitar información sobre colegas concretos. Las investigaciones citadas en el artículo sugieren que esa apertura podría hacer que los salarios fueran más equitativos, pero también aumentar el resentimiento y la rotación, y debilitar la relación entre el salario y el rendimiento.

Fuentes: The Guardian Politics.