Para muchas personas, el trabajo, las videollamadas y las actividades de ocio implican pasar gran parte del día frente a una pantalla. En España, el tiempo efectivo de uso de pantallas en el trabajo es, de media, de unas cinco horas y seis minutos al día, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Cada vez se relacionan más los periodos prolongados frente al ordenador con molestias en el cuello y la espalda, como rigidez, tensión en los hombros y dolor en la parte alta de la espalda.
Borja Maza, fisioterapeuta de Consulta Maza en Bilbao, explica que mantener durante mucho tiempo una postura aparentemente pasiva puede fatigar los músculos, sobre todo cuando apenas nos movemos. La columna cervical tiene siete vértebras y sostiene la cabeza, que pesa entre cuatro y seis kilogramos. Inclinar la cabeza hacia delante o sentarse sin apoyar la espalda puede aumentar el esfuerzo de los músculos del cuello y los hombros.
Los síntomas relacionados con el cuello pueden incluir rigidez, dolores de cabeza que podrían tener su origen en el cuello, dolor en los hombros o entre los omóplatos, y hormigueo o entumecimiento en los brazos y las manos. Maza también señala los mareos o la sensación de inestabilidad como síntomas que conviene tener en cuenta. Recomienda diferenciar las molestias musculares habituales de las señales de alarma, como una debilidad que empeora progresivamente, dificultad para caminar, torpeza en las manos u otros síntomas neurológicos. El dolor cervical intenso acompañado de fiebre, un dolor de cabeza súbito e intenso, o mareos junto con visión doble, dificultad para hablar o pérdida de coordinación requieren atención médica urgente.
Maza afirma que el cuello necesita fuerza, resistencia y coordinación, además de flexibilidad. Recomienda incorporar gradualmente cuatro tipos de movimientos: ejercicios isométricos suaves, presionando ligeramente la cabeza contra una mano sin moverla; retracciones cervicales controladas, llevando la cabeza recta hacia atrás mientras se mira al frente; ejercicios de resistencia, como remos con una banda elástica para fortalecer los hombros y la parte alta de la espalda; y movilidad activa, incluidos giros suaves de la cabeza, inclinaciones laterales y círculos con los hombros.
Estos movimientos deben hacerse con suavidad y sin forzar pese al dolor. Según Maza, estirar puede aliviar temporalmente la tensión y mejorar la movilidad, pero no sustituye al fortalecimiento, y los ejercicios deben adaptarse a cada persona.
No existe una única postura rígida que todo el mundo deba mantener. Maza considera que la inmovilidad prolongada, más que una posición concreta en la silla, es un motivo de preocupación importante y sugiere hacer pausas para moverse cada 30 a 60 minutos. Girar la cabeza, mover los hombros en círculos o levantarse para dar un breve paseo puede ayudar a cambiar de postura. Si las molestias persisten, recomienda solicitar una evaluación profesional personalizada.
Fuentes: elDiario.es.