El miércoles, el Tribunal Constitucional Federal de Alemania escuchó un caso presentado por Jan Wenzel Schmidt, quien sostiene que su expulsión del grupo parlamentario de AfD fue ilegal. Los jueces examinaron cuestiones que iban desde los derechos de los diputados dentro de un grupo hasta si AfD había seguido sus propias normas al votar su expulsión. Se espera un fallo en las próximas semanas.

Schmidt, diputado del Bundestag por Sajonia-Anhalt, fue expulsado después de que la junta ejecutiva del grupo describiera como perjudicial para su reputación una entrevista que concedió al medio digital Nius. En la entrevista de febrero de 2026, criticó a Tobias Rausch, secretario general de AfD en Sajonia-Anhalt, cuyos familiares habían trabajado en la oficina de un diputado de AfD en el Bundestag. El grupo votó por amplia mayoría a favor de expulsar a Schmidt. Él ha impugnado la decisión ante el tribunal.

El caso brinda al tribunal la oportunidad de establecer principios sobre la expulsión de diputados del Bundestag de los grupos parlamentarios. El tribunal no se había pronunciado anteriormente sobre una expulsión de este tipo. La vicepresidenta Ann-Katrin Kaufhold señaló tres cuestiones centrales: si la Constitución otorga a los diputados el derecho a permanecer en un grupo, si pueden exigir que este cumpla sus propias normas y si el Estado de derecho impone estándares mínimos para una expulsión.

Los abogados discreparon sobre las consecuencias de convertirse en diputado independiente. Ulrich Vosgerau, representante del grupo de AfD, sostuvo que los derechos parlamentarios no garantizan un puesto en un grupo y describió estos grupos como asociaciones voluntarias. Roland Ulbrich, abogado de Schmidt, afirmó que los diputados independientes están en desventaja porque no pueden presentar mociones ni interpelaciones importantes por sí solos y solo pueden participar en las votaciones de las comisiones con carácter consultivo. Vosgerau replicó que conceder a los diputados independientes derecho a voto en las comisiones podría dejarlos sobrerrepresentados.

La audiencia también se centró en los dispositivos electrónicos de votación del grupo de AfD. El abogado de Schmidt sostuvo que los equipos no estaban suficientemente protegidos contra la manipulación, aunque dijo que no tenía pruebas concretas de que se hubiera manipulado la votación sobre la expulsión. Vosgerau afirmó que la manipulación técnica no era posible.

Los jueces interrogaron a un empleado del grupo responsable de los dispositivos. Dijo que se adquirieron al comienzo del actual periodo parlamentario, después de que el grupo hubiera utilizado equipos prestados. Según el empleado, durante el periodo actual se habían celebrado una vez votaciones secretas con papeletas, y otra vez durante el periodo anterior, cuando la solicitud de una votación secreta se había presentado por sorpresa.

Ambas partes aceptaron que el Estado de derecho impone límites a las expulsiones de los grupos parlamentarios, pero discreparon sobre el significado de esos límites. Vosgerau dijo que la Constitución solo prohíbe las decisiones manifiestamente arbitrarias y que el tribunal no debería evaluar el fundamento de los motivos de expulsión. Ulbrich sostuvo que el grupo de AfD se había basado en disputas internas del partido, que, según dijo, deberían resolver los órganos de arbitraje del partido en lugar de utilizarse como motivo para expulsar a un diputado del grupo parlamentario.

Cuando se le preguntó de qué manera la entrevista de Schmidt había perjudicado al grupo parlamentario y no al partido, Vosgerau dijo que varios miembros de AfD en Sajonia-Anhalt también pertenecían al grupo del Bundestag y que otros diputados temían que Schmidt pudiera revelar más información perjudicial. El juez Thomas Offenloch dijo que la respuesta abordaba su pregunta, aunque señaló que si resultaba convincente era otra cuestión. Ni Schmidt ni los miembros del grupo de AfD hablaron durante la audiencia; sus abogados expusieron sus argumentos.

Fuentes: FAZ.