La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF), el organismo público responsable de regular e inspeccionar el sistema ferroviario de competencia estatal en España, no ha cumplido sus planes anuales para auditar los sistemas de gestión de seguridad desde 2020. La agencia falló consistentemente en alcanzar las metas para realizar auditorías totales o parciales de los gestores de red, principalmente el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) y Adif Alta Velocidad (AV). Este patrón de incumplimiento está documentado en las sucesivas cuentas anuales de la organización y ha cobrado una relevancia significativa tras un catastrófico accidente de tren ocurrido el miércoles en Urda, Toledo. El desastre resultó en un saldo provisional de al menos 69 fallecidos y más de 200 heridos.

Según las investigaciones iniciales, el accidente de Urda comenzó con una falla técnica en el sistema de seguridad LZB en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, seguida por al menos tres errores cometidos por un operador de Adif en Atocha. Este incidente marca la segunda tragedia de alta velocidad en España en nueve meses, tras el desastre de Adamuz en Córdoba donde murieron 46 personas. Las últimas cuentas presentadas por la AESF a la Intervención General de la Administración del Estado revelan una nueva desviación en las auditorías programadas para 2025. Mientras que la agencia planeó realizar 27 auditorías totales o parciales de los sistemas de gestión de seguridad para Adif ese año, solo completó o estaba ejecutando 19 acciones, lo que representa apenas el 70,37% del objetivo.

En contraste, la AESF superó sus expectativas en cuanto a las compañías ferroviarias. Con 35 compañías que poseían licencias válidas en 2025, la agencia realizó 31 auditorías totales o parciales de sus sistemas de gestión de seguridad, superando con creces el plan inicial de 12. Sin embargo, la falta de auditoría a los gestores de infraestructura ha sido un problema recurrente desde 2020. Las desviaciones fueron particularmente graves en 2021, cuando la AESF ejecutó solo seis auditorías, cubriendo menos del 43% del total planificado. Las tasas de cumplimiento se mantuvieron bajas en los años posteriores: 46% en 2020, 53,3% en 2022, 74,19% en 2023 y 75,76% en 2024. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, al que está adscrita la AESF, no respondió a las consultas sobre estas discrepancias.

La agencia ha advertido repetidamente en sus informes anuales sobre una alta carga de trabajo y una significativa rotación de personal. Desde 2019, la AESF ha iniciado casi 7.000 procedimientos sancionadores y expedido aproximadamente 6.000 nuevas licencias de conductor. A pesar de un aumento del 31% en su fuerza laboral desde 2020, la agencia cerró 2025 con solo 129 empleados, incluyendo un alto funcionario, 117 funcionarios y nueve trabajadores por contrato laboral. La AESF atribuye los retrasos a la naturaleza impredecible de la demanda de autorizaciones y a un ritmo lento en el llenado de plazas vacantes, lo que afecta la disponibilidad del personal necesario para ejercer sus competencias.

Entre las auditorías planificadas para 2025 se encontraba la supervisión del plan específico de Adif sobre deformaciones de vía y roturas de raíl, una acción que permanece en la agenda para 2026. Si bien la agencia no alcanzó las metas en auditorías formales, realizó 29 acompañamientos, visitas a cabina e inspecciones con los gestores de infraestructura en el último ejercicio fiscal, superando sus objetivos en un 148%. La AESF, que comenzó sus operaciones en 2015, supervisa infraestructuras, material rodante, circulación y personal, además de conceder o revocar licencias a compañías y conductores. Antes de 2018, la agencia no detallaba las desviaciones de auditoría, limitando su informe a visitas y acompañamientos con Adif.

Fuentes: elDiario.es.