La transición de Europa a los vehículos eléctricos requerirá importantes mejoras en las redes de distribución eléctrica, especialmente en las ciudades. Un estudio presentado en el Tomorrow Mobility World Congress calcula que adaptar las redes al aumento de la demanda podría requerir 24.700 millones de euros de aquí a 2030, mientras que la carga inteligente podría reducir esa cifra a 14.100 millones de euros.
El informe Electricity Grids in Europe fue elaborado por Siemens para EIT Urban Mobility, ChargeUp Europe y ACEA. Analiza 64 ciudades de los 27 Estados miembros de la UE, Islandia, Liechtenstein y Noruega, y proyecta que para 2030 habrá 3,8 veces más vehículos eléctricos de batería que en la actualidad. El crecimiento incluirá furgonetas y autocares y, cada vez más, autobuses y vehículos de logística, además de turismos.
Los sistemas de carga inteligente pueden gestionar la carga de los vehículos casi en tiempo real y asignar la energía según la capacidad disponible de la red. El estudio calcula que este enfoque podría ahorrar 10.600 millones de euros frente a un escenario que dependiera exclusivamente de mejoras físicas de la red, una reducción del 43%.
Las redes de baja tensión representan el 77,7% de la inversión física necesaria, en parte porque la carga doméstica supone el 38,6% de la demanda eléctrica de Europa para los vehículos eléctricos. La carga en la vía pública y en zonas urbanas representa en conjunto el 27,3%. Sin mejoras de la red ni sistemas de gestión de la demanda, alrededor del 10% de la red europea de baja tensión podría superar su capacidad durante los períodos de máxima demanda en 2030. Se prevé que las 64 ciudades analizadas necesiten algún tipo de refuerzo de la red.
Las necesidades de inversión varían según la región. Europa Central concentra la mayor necesidad estimada, con 15.400 millones de euros, seguida de los países nórdicos, con 3.800 millones; Europa del Este, con 3.500 millones; y Europa del Sur, con 2.000 millones. El estudio señala que la carga inteligente también podría reducir en un 43% las necesidades de inversión en Europa del Sur.
En el congreso también se debatió el papel de las flotas de transporte público en el impulso de la movilidad eléctrica. Los ponentes mencionaron el área metropolitana de Ámsterdam, donde la electrificación del transporte público ha contribuido a generar economías de escala e infraestructuras que también pueden beneficiar a los usuarios particulares de las comunidades cercanas. Se plantearon límites de precios y tarifas flexibles como medidas para facilitar el acceso a la transición.
Otra sesión se centró en la electrificación del transporte de mercancías. Los camiones eléctricos pueden tener costes de operación competitivos frente a los diésel cuando las empresas disponen de infraestructura de carga propia y acceso a electricidad de menor coste, pero los costes iniciales de los vehículos y de la carga siguen siendo un desafío, especialmente para las pequeñas y medianas empresas. Los participantes señalaron las instalaciones de carga compartidas, los acuerdos de acceso entre empresas y la cooperación entre operadores como formas de distribuir la inversión. También debatieron soluciones de carga diseñadas para evitar la sobrecarga de la red a medida que se desarrolla la infraestructura.
Fuentes: elDiario.es.