Alexander Zverev llegó a Viena como el nuevo número 1 del mundo, pero su actuación contra Alex de Minaur pareció reflejar una versión anterior del alemán. En su derrota en semifinales, Zverev se quejó de las pelotas de tenis y de la pista, calificando ambas de “increíblemente lentas”, y también tuvo dificultades emocionales durante el partido.
Zverev se había adaptado a las condiciones durante sus tres victorias anteriores en el torneo. Sin embargo, su derrota por 4-6, 6-1, 6-7 ante el australiano prolongó un difícil registro contra rivales de élite: fue su novena derrota en 12 partidos contra un oponente del top 10. Tampoco ha derrotado a Jannik Sinner ni a Carlos Alcaraz desde hace dos años, aunque ninguno de los dos jugadores se enfrentó a él durante sus victorias de Grand Slam en París y Nueva York.
El jugador de 29 años entrará en el torneo Masters de París con la oportunidad de mejorar la parte más débil de una temporada que, por lo demás, ha sido sólida. Su nueva posición también conlleva un conjunto diferente de responsabilidades, según la antigua número 1 del mundo alemana Angelique Kerber.
Kerber alcanzó la cima en 2016, convirtiéndose en la tercera alemana, después de Steffi Graf y Boris Becker, en liderar la clasificación femenina. Dijo que derrotar a las mejores jugadoras y darse cuenta de que había alcanzado la cima fue una sensación inolvidable. Pero mantenerse allí resultó más exigente que llegar.
“El número uno es a quien persiguen”, dijo Kerber en una entrevista con la F.A.Z. Explicó que cada derrota atrae un mayor escrutinio, porque un revés que antes podría haberse aceptado de repente se considera uno que no debería haber ocurrido. Su calendario también se volvió significativamente más apretado debido a compromisos adicionales con los organizadores de los torneos, los patrocinadores y consigo misma.
Kerber había alcanzado uno de sus grandes objetivos al ganar el Abierto de Australia a comienzos de 2016, celebrándolo al saltar al río Yarra de Melbourne con su entonces entrenador Torben Beltz. Siete meses después, ganó el Abierto de Estados Unidos y al día siguiente asumió el primer puesto de la clasificación. Dijo que el cambio en su vida se sintió completo y que la perspectiva mental de ser la número 1 era completamente diferente.
La leyenda del golf Bernhard Langer vivió un momento similar. Cuando se publicó la primera clasificación mundial oficial de golf, el 7 de abril de 1986, Langer estaba en la cima. Lo describió como una gran sensación y un reconocimiento a años de entrenamiento y sacrificio. Langer permaneció como número 1 durante tres semanas y dijo que la posición le proporcionó el reconocimiento y el respeto asociados con ser el mejor en su deporte.
Aunque nunca regresó a la cima, Langer dijo que logró mantenerse entre los 10 mejores del mundo durante muchos años. Martin Kaymer se convirtió más tarde en otro número 1 alemán del tenis masculino, ocupando la posición durante ocho semanas en 2011. Becker, Graf, Kerber y el jugador de tenis de mesa Timo Boll también regresaron a la cima después de haber descendido anteriormente de ella.
Para Kerber, el escenario más gratificante consiste en ascender al número 1 inmediatamente después de ganar un torneo, o terminar una temporada en la cima. Dijo que solo comprendió plenamente la importancia cuando comenzó la temporada siguiente como primera cabeza de serie en todas partes. Para Zverev, las dificultades de la vida en la cima pueden ya haberse hecho evidentes en Viena.
Fuentes: FAZ.